14 noviembre 2011

Ella sabe de falsas promesas, de engaño y llanto sin amparo. Los dos lados de la vida, y saber sufrir riendo. Ella tuvo que aprender a ser mujer antes de tiempo. Ella vive ardiendo, pero de frialdad se viste. Tiene la fuerza de cientos y la mirada de una niña triste. Ella resiste, se controla; acompañándose a sí misma. Sola tuvo que aprenderlo todo: buscar salidas y ganarse la vida a su modo. Se aprendió el todo a nada y a luchar codo con codo. Fingió no ser brillante, como un diamante enterrado en el lodo. Sabe de apodos y de falsedad al detalle, calcular profundo y manejar asuntos en la calle. Sabe hacer que quien la conozca nunca olvide su nombre, y conoce mil secretos para enloquecer a un hombre. Nadie sabe dónde, cuándo y cuánto puede florecer su amor. De indiferencia hizo su escudo protector, se comporta según la situación y el contexto. Porta máscaras y siempre avanza tras un plan maestro. Lo cierto es que nadie sabe cuántas lágrimas derrama, nadie sabe cuán tierna y dulce puede ser cuando ama. Ninguno en el teatro de su vida, comprendió la trama. La miran para sólo ver el horizonte de su cama.
Chica de un reino de acusaciones y cerrojos, porque lo esencial es invisible a los ojos. Todos cuentan su historia y nadie sabe ... Las miradas no rompen las barreras del maquillaje. La flor que en el jardín con veneno están regando. Su diario sólo guarda páginas en blanco.
Ella se conoce, la sociedad se la imagina ...

2 comentarios:

  1. Me gusta mucho, y me siento muy identificada con ese texto. Sobre todo con la última frase. Pero... ¿la sociedad se la imagina bien?
    Un beso.

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  2. ¡Wow! ¡me ha gustado mucho! ¡da a sentirlo todo! y al final deja con una desesperanza! y es tan cierto! :) Un saludo

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